1/07/2013

EDITORIAL


                             Año Nuevo


Se fue el 2012, con él diciembre y sus posadas, Felipe Calderón Hinojosa y con el año los gobiernos panistas que gobernaron México durante dos sexenios.

Con sus blancos, grises y oscuros, los dos regímenes pasados dieron lugar a la alternancia y al Partido Acción Nacional la oportunidad de gobernar al país.

Hoy, estamos en los inicios de un nuevo año y un nuevo gobierno priista que viene a renovar las esperanzas de que el país cambie no solo de color partidista, sino que cambie para mejorar.

Enrique Peña Nieto ha iniciado su gobierno con el pie derecho.

Las diversas corrientes partidistas en el Congreso de la Unión han logrado sacar acuerdos, aunque en medio de divergencias entre integrantes de algunas bancadas, pero se ha llegado a consensos para aprobar iniciativas y acuerdos que permitan modernizar el sistema de gobierno y la implementación de nuevas estrategias.

La reforma educativa, la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Federal, inclusive las reformas preferentes enviadas por Felipe Calderón que fueron aprobadas ya por la actual legislatura le han dado al nuevo gobierno herramientas para ir avanzando en el cumplimiento de sus programas y la realización de viejos anhelos de los mexicanos.

Sin embargo, no podemos esperar cambios radicales para alcanzar la solución a todos los graves problemas que ha heredado el gobierno de Peña Nieto.

La violencia que sacude muchos Estados de la República Mexicana habrá de ser combatida con nuevas estrategias, tanto en la lucha frontal contra la delincuencia organizada como el abatimiento de los grandes rezagos
económicos, educativos y sociales que son las causas del crecimiento delincuencial.

Otro, la situación económica de la inmensa mayoría de los mexicanos, con salarios mínimos que rayan en lo ridículo y salarios generales que cada día van perdiendo su poder adquisitivo, cuando los incrementos quedan por debajo de la inflación real, no la maquillada que se anuncia oficialmente.

Los incrementos mensuales a las gasolinas, al gas doméstico, los aumentos disfrazados a la energía eléctrica, que también golpean y sacuden los ralos bolsillos de los trabajadores de todos los niveles, son otro problema y también compromiso del nuevo Presidente de detenerlos, pero también son pendientes que no podrán ser solucionados en unos cuantos meses porque primero deben hacerse ajustes en la administración y operación de PEMEX y la CFE.

Sin embargo podemos observar en estas primeras cinco semanas como se ha venido avanzando en algunos casos, a la vez que se va conformando toda la nueva estructura de gobierno.

Creo que todos quisiéramos ver resultados inmediatos, pero no, no es posible. Y esto debemos entenderlo.

Los problemas son tan graves algunos, que ha de pasar tiempo en el diseño y aplicación de las nuevas estrategias y los nuevos programas para comenzar a ver resultados.

El nuevo gobierno federal que marca el retorno del PRI a Palacio Nacional necesita tiempo para que sus resultados puedan irse apreciando plenamente.

Mientras tanto, hay que tener paciencia y esperar.

Por lo pronto, con el año nuevo estamos iniciando una nueva era en el gobierno mexicano y todos deseamos que sea para bien.

Y mientras tanto también, hoy que Así es la Política regresa a la circulación después del asueto de fin de año es tiempo de agradecer a todos nuestros
lectores su confianza y apoyo, a la vez que manifestarles nuestros sinceros deseos porque este 2013 sea pleno de bienaventuranzas, salud y felicidad.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

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